La plaza frente al balcón del ayuntamiento es el escenario tradicional de los castells, las torres humanas que definen la vida pública de muchos pueblos catalanes. En Tarragona, esta tradición se extiende a la plaza de la catedral, donde las tardes de los miércoles el aire se llena con el sonido de la gralla, un instrumento de viento que marca el ritmo de la construcción de la torre. La estructura en sí es un estudio de jerarquía y apoyo. La pinya, la base compacta de personas que sostiene, reparte la carga a nivel del suelo. El tronc, el tronco apilado de trepadores de la torre, se alza desde ella, con los participantes más pequeños completando la parte superior de la estructura. Esta disposición no es solo arquitectónica: es una manifestación física de cómo la comunidad se sostiene a sí misma. El conocimiento necesario para construir estas torres no está escrito en manuales, sino que se transmite mediante la práctica, de generación en generación, dentro de los grupos amateurs que constituyen la columna vertebral de la cultura.

La arquitectura de la pertenencia

El castillo del cuerpo es una práctica compartida que vuelve tangible la pertenencia. Cuando Miquel Ferré se unió a los Xiquets del Serrallo, un grupo local de torres humanas, en 1994, lo hizo primero por un sentimiento de pertenencia a su barrio, el Serrallo, y solo más tarde por una comprensión de los castells mismos. Tenía dieciséis años y vestía por primera vez la camiseta azul marino, en un grupo fundado en 1988 profundamente arraigado en el tejido social local. Los pescadores que formaban una parte significativa del grupo tenían necesidades concretas; refunfuñaban si los ensayos alargaban porque tenían que hacerse a la mar al amanecer. En aquel primer período, la precisión técnica de la torre era secundaria respecto a la cohesión social del grupo. La pinya cerraba filas con una instrucción pragmática de «redondear» y «acercarse», una consigna que acabó siendo el origen de bromas y apodos locales. Para Ferré, el amor por el Serrallo precedió al amor por los castells. Esta secuencia es crucial. La torre no es solo una actuación: es un continente de la identidad local, donde las particularidades de un barrio, sus oficios, su humor y su habla se conservan y refuerzan mediante el esfuerzo colectivo.

El concurso de castells de Tarragona, 2022
El concurso de castells de Tarragona, 2022. Photo: Pere López Brosa / CC BY-SA 4.0.

La inclusión en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2010 reconoció esta significación global, pero la realidad local sigue anclada en la dinámica específica de cada grupo. El marco tradicional de la plaza no es un telón de fondo, sino un requisito. Obliga a la práctica a salir a la esfera pública, donde la comunidad puede presenciarla y participar. La melodía de la gralla, que suena antes, durante y después de la actuación, tiende un hilo sonoro que ata a cada trepador al ritmo colectivo. Así es como una práctica compartida vuelve tangible la pertenencia: exige presencia física, confianza mutua y un lenguaje estético y rítmico compartido que solo se aprende haciendo.

El trabajo organizativo detrás de la torre

Tras la estructura visible del castell hay una compleja red de trabajo organizativo que sostiene al grupo. Miquel Ferré recuerda un período precario para los Xiquets del Serrallo en 2003 y 2004. Ferré señala que si apenas cinco o seis miembros nucleares se hubieran ido, el grupo habría desaparecido. La lucha no era solo cuestión de números, sino de infraestructura. Durante años, el grupo careció de un espacio de ensayo digno. Ensayaban delante de la iglesia de Sant Pere, en la antigua lonja, en la calle Santa Tecla, en los cobertizos e incluso dentro del puerto. La dependencia del clima y la imposibilidad de usar redes de seguridad eran problemas constantes. No fue hasta marzo de 2017 cuando terminó esa lucha por un espacio permanente. Esta historia revela que la «tradición» no es un objeto estático, sino una institución frágil que exige mantenimiento, financiación y espacio físico constantes.

Una vista del concurso de castells de Tarragona, 2022
Una vista del concurso de castells de Tarragona, 2022. Photo: Pere López Brosa / CC BY-SA 4.0.

La iniciativa «Tarragona, ciutat de castells», organizada por la Concejalía de Cultura i Festes del Ayuntamiento de Tarragona, representa una capa moderna de este trabajo organizativo. En marcha del 24 de junio al 4 de octubre de 2026, el programa busca proyectar la tradición castellera como un referente clave de la ciudad. Incluye las actuaciones tradicionales de los miércoles frente a la catedral de Tarragona, ofreciendo a ciudadanos y visitantes la oportunidad de vivir la cultura en un marco patrimonial único. Este apoyo municipal, junto con la colaboración del Patronat Municipal de Turisme, ayuda a preservar y difundir la práctica. Combina tradición, esfuerzo colectivo y cohesión social, reforzando la identidad de la ciudad. El trabajo organizativo es así doble: el mantenimiento interno del grupo por sus miembros y el apoyo externo de instituciones cívicas que reconocen el valor cultural de la práctica.

Roles que cambian y relevo generacional

La transmisión del conocimiento dentro de un grupo ha seguido históricamente un camino concreto, pero los roles dentro de esa transmisión están cambiando. Gina Fort, una fisioterapeuta de 30 años, se convirtió en la primera mujer en ejercer de cap de colla, la líder, de un grupo casteller en Tarragona. Fue elegida para dirigir la Colla Jove Xiquets de Tarragona en enero de 2026. Fort entró en el grupo en 2004 gracias a una amiga de su hermana y desde entonces ha pasado por todos los cargos. Su elección subraya un cambio en quién detenta la autoridad técnica y organizativa dentro de los grupos.

Castellers en el concurso de Tarragona de 2022
Castellers en el concurso de Tarragona de 2022. Photo: Pere López Brosa / CC BY-SA 4.0.

La perspectiva de Fort ofrece una visión matizada de este cambio. Afirma que cualquier mujer tiene las mismas capacidades que un hombre para asumir el papel de cap de colla. Sin embargo, reconoce que en el mundo casteller todavía hay quien cree que la voz de una mujer no vale tanto como la de un hombre. Este desacuerdo interno es un punto ciego que hay que abordar. La tradición no es monolítica: contiene tensiones en torno al género y el liderazgo. Fort observa que, aunque hay pocas mujeres en cargos técnicos de liderazgo en los grupos de primera fila, ha habido avances en otras posiciones, como presidencias o jefaturas de la pinya. La Colla Jove ha sido bastante pionera en este sentido. La experiencia de Fort toca también los retos prácticos de compaginar la vida familiar con un cargo tan exigente; señala que para las mujeres la etapa del embarazo y el posparto puede ser un factor limitante de un modo en que no lo es para los hombres. No se trata de una generalización mística sobre el género, sino de una observación práctica de cómo las exigencias del cargo se cruzan con las realidades biológicas. El apoyo del grupo es una señal de cambio, pero la comunidad más amplia sigue adaptándose a la idea de que el liderazgo no es masculino por naturaleza.

La ciencia de la estabilidad

La realidad física del castell también es objeto de investigación científica. El proyecto «Torres de Ciencia» de la Universitat Rovira i Virgili (URV) busca divulgar la ciencia analizando las torres humanas desde disciplinas como la química, la física y la sociología. El proyecto, financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) y la empresa Repsol, con la colaboración de los ayuntamientos de Reus, Tarragona y Valls, pretende mostrar que la construcción de torres involucra un amplio abanico de disciplinas científicas.

Músicos en una procesión callejera, Tarragona, octubre de 2022
Músicos en una procesión callejera, Tarragona, octubre de 2022. Photo: Pere López Brosa / CC BY-SA 4.0.

Un informe académico de 2020 representa el primer estudio que analiza los castells desde un punto de vista mecánico. Se centra en la estabilidad del pilar, una columna única de trepadores y la estructura más simple de los castells. Los autores proponen tres aproximaciones complementarias: un péndulo de N eslabones como primer modelo dinámico, la respuesta de los castellers como un problema de control, y un análisis estático para capturar la viabilidad de una configuración dada. Incluyen simulaciones preliminares que parecen coincidir con las percepciones cualitativas que los castellers tienen de un castell. Este enfoque científico no reemplaza el conocimiento tradicional transmitido mediante la práctica, pero añade una capa de comprensión. Ayuda a entender los mecanismos que permiten levantar un castell y los factores que pueden provocar su caída. La seguridad es crucial en la actuación de los castells, y esta comprensión mecánica contribuye a esa seguridad. La integración de ciencia y tradición es una posibilidad permanente de la práctica, que ofrece nuevas formas de enseñar y reinterpretar las exigencias físicas de la torre.

Posibilidades que continúan

Los castells de Tarragona siguen evolucionando a la vez que mantienen su estructura esencial. El programa de 2026 incluye actuaciones de varios grupos, entre ellos la Colla Jove Xiquets de Tarragona, los Xiquets de Tarragona, los Castellers de Sant Pere i Sant Pau, los Xiquets del Serrallo y los Nois de la Torre. Estas actuaciones son gratuitas y tienen lugar en el Pla de la Seu, frente a la catedral. Las fechas concretas de los Xiquets del Serrallo son el 29 de julio y el 12 de agosto, aunque esta última puede modificarse según las actividades relacionadas con el eclipse. Esa incertidumbre es un pequeño recordatorio de que la tradición está viva y responde al contexto inmediato.

Grupos y espectadores dentro de la Tarraco Arena Plaça, Tarragona, 2022
Grupos y espectadores dentro de la Tarraco Arena Plaça, Tarragona, 2022. Photo: Jordi Gili / CC BY-SA 4.0.

La práctica compartida de los castells vuelve tangible la pertenencia entre generaciones al exigir participación física, apoyo mutuo y un lenguaje cultural común. Es una práctica a la vez profundamente local e internacionalmente reconocida. El trabajo organizativo que hay detrás, desde el mantenimiento interno de los grupos hasta el apoyo externo de instituciones municipales y científicas, garantiza su continuidad. El cambio en los roles de liderazgo, como se ve en la elección de Gina Fort, muestra que la tradición es capaz de adaptarse a nuevas realidades sociales. La investigación científica sobre su mecánica añade una dimensión nueva al entendimiento de la práctica. Los castells no son solo una actuación: son una comunidad, una historia y un futuro, sostenidos por el peso de las personas que los levantan.

Sources & further reading

  1. ich.unesco.org. Human towers - UNESCO Intangible Cultural Heritage.
  2. Univesitat Rovira i Virgili. Towers of Science | Universitat Rovira i Virgili | Castells de ciència.
  3. tarragona.cat. Tarragona, ciutat de castells | Colla Jove Xiquets de Tarragona.
  4. Carla Pomerol. Gina Fort, primera cap de colla castellera a Tarragona: "Qualsevol dona té les mateixes capacitats per assumir aquest càrrec que un home".
  5. dillums.cat. Retrats castellers | Miquel Ferré i l’evolució dels Xiquets del Serrallo – Dillums.
  6. arxiv.org. [2010.14248] Human towers or castells modelling. 158th European Study Groups with Industry (long report).